Pero el aprendizaje continua, y durante las vacaciones hice grandes descubrimientos: la tierra, los palos, la hierba, las flores... y las piedras:
Aunque el más más grande de todos, y del que no conseguían despegarme fue este:
Además, mamá ha empezado mi formación deportiva ya sé levantar los brazos al grito de ¡txapeldun! y chocar las cinco. Dice que lo próximo que me va a enseñar es un baile para celebrar las canastas, los goles, los tantos o lo que sea que haga de mayor.

