Pues sí, mi primer cumpleaños. No sabía muy bien que pasaba, pero me he dado cuenta de que era el centro de atención: desde que llegué a la guardería con una bolsa de aspitos y me rodearon todos mis compis hasta la mini-fiesta de casa que aplaudían todo lo que hacía. En la ikastola me hicieron una corona y todo, pero no me he pasado el día quitándola. Gracias por todos los regalos que han llegado y a todos los que os habéis acordado de felicitarme.
1 comentario:
Esta claro que no se aprende en cuerpo ajeno. Hasta que no se ha quemado (con la cera), no ha parado ;)
Publicar un comentario